Una vez en la tonelería, las duelas se distribuyen sobre una superficie plana y se someten a un control visual. A continuación, se apilan de la forma tradicional en castillos para un secado natural a la intemperie.

Este procedimiento de secado de la madera es único y garantiza un secado homogéneo, óptimo y natural al aire libre de cada una de las duelas. Con una duración mínima de 24 meses, este procedimiento permite que cada duela reciba una exposición regular a los elementos naturales que van a "lavar" la madera y a liberarla de los excesos tánicos y de los aromas amargos y ásperos que contiene de forma natural.

De este modo, el secado natural a la intemperie permite que la madera alcance su punto máximo de maduración y curación. A pesar de las ventajas innegables de este procedimiento, ya casi no se utiliza por el tiempo y el espacio que exige.
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